Comenzando un bloque nuevo… Hoy hablaremos sobre un científico que se enfrentó a las iras de la sociedad biempensante al proponer una teoría revolucionaria. Era Charles Darwin, que con su teoría de la evolución defendía que los seres humanos, igual que todas las demás especies vivas, habían evolucionado de otras especies a lo largo de milenios. Charles Darwin atentaba contra la vanidad humana, muy instalada en nosotros, de creernos especiales y hasta completamente diferentes al resto de los animales.  Darwin defendía que entre los seres humanos y los animales hay una cierta continuidad. Esta idea era molesta en tiempos de Darwin (siglo XIX). La gente se reía de esa idea de que “el hombre viene del mono” (lo que dicho así es completamente erróneo). Uno de los que lo hacía era el propietario del famoso “Anís del Mono”: el diseño de la etiqueta pretende ridiculizar a Darwin.

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La gente se sentía molesta con esta idea naturalista de Darwin, y se sigue sintiendo molesta ahora. Todavía en algunos estados de EEUU hay que enseñar la teoría creacionista al mismo nivel que la teoría de la evolución. Este debate ya clásico estadounidense se ha parodiado incesantes veces… Seguro que os suena:

La evolución de la especie humana es un tema que aún no está resuelto. Cada poco tiempo aparecen nuevos fósiles que aportan nuevas ideas. Aun así hay un cierto consenso en las líneas principales. El primer homínido bípedo parece ser el Australopithecus Afarensis, que vivió en África hace entre 4 millones y 2.5 millones de años. Hace 1.8 millones de años apareció el Homo Habilis, que era capaz de utilizar herramientas. Homo Erectus y Ergaster fueron sus sucesores. Hace 230.00 años apareció el Hombre de Neanderthal. Y luego llegamos nosotros, el Homo Sapiens (no Homo Siemens), hace unos 200.000 años. El ser humano actual surgió en África y poco a poco fue poblando el resto del planeta, compitiendo con otras especies como Erectus y Neanderthal, que acabaron por desaparecer.

Cuando se explica la evolución del ser humano se habla del proceso de hominización. Esta es el surgimiento de la especie humana tal y como la conocemos, con unas características biológicas que la diferencian del resto de las especies animales.  Los principales factores que determinan la hominización son los siguientes:

1/ La bipedestación. Los seres humanos se caracterizan por andar erguidos. Esto supuso un cambio capital en la medida en que se liberaban las manos, que podían dedicarse a manejar herramientas, haciéndonos cada vez más hábiles, puesto que desde el momento en que surgen las herramientas los más capacitados para sobrevivir no son los más fuertes físicamente, sino los más inteligentes. A esta especialización de las manos ayudó el desarrollo del pulgar oponible, que facilita al hombre asir las cosas.

¿Por qué surgió el bipedismo? Parece ser que nuestros antepasados dejaron de vivir en los árboles y se aventuraron en terrenos abiertos, como las sabanas africanas, donde el caminar bípedo es ventajoso, pues permite otear mejor el horizonte y es energéticamente más eficiente que andar a cuatro patas. Parece que hay evidencias de que un cambio climático en África hizo que desapareciesen grandes extensiones de bosques, de modo que los primates se tuvieron que adaptar a un nuevo entorno.

2/ La neotenia. Uno de los cambios que produjo el andar bípedo fue que la pelvis humana se tuvo que rediseñar, haciendo más estrecho el canal del parto. El resultado es que, a medida que los primates iban adquiriendo posición bípeda, el parto resultaba más difícil. Y mucho más en tanto en cuanto nos iba creciendo la cabeza…

La solución evolutiva a este rompecabezas fue la siguiente: los seres humanos no nacen desarrollados, como el resto de los animales, sino en un estado completamente desvalido y dependiente. El ser humano es el animal que más tarda en desarrollarse biológicamente.

Esta característica biológica tiene una importancia capital, pues obliga a la especie humana a ser tremendamente social. Los hijos dependen de los padres para vivir durante mucho tiempo, lo que hace que las relaciones familiares y sociales sean trascendentales para la especie.

3/ El desarrollo cerebral. La adquisición de un cerebro grande fue una de las causas (y consecuencias) de la evolución humana. En la evolución humana se ha dado un gran crecimiento del cerebro.

En general, los animales con cerebros más grandes suelen ser más inteligentes, aunque hay excepciones. De hecho, los neandertales tenían el cerebro más grande que nosotros. Las últimas investigaciones parecen apuntar que el cerebro de la especie humana está decreciendo en los últimos millones de años. En realidad, la inteligencia depende más bien del número de conexiones neuronales que de la masa bruta del cerebro.

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/10/151007_vert_earth_unica_especie_humana_yv

A lo largo de millones de años la evolución ha ido perfilando nuestra especie, creando caracteres humanos como los anteriores o muchos otros que nos distinguen (la pérdida del vello corporal o de las uñas, la esclerótica en los ojos, la capacidad de digerir la lactosa, la dentición…. ).

Es interesante advertir que no solo los aspectos fisiológicos se han ido moldeando evolutivamente. Nuestro cerebro también ha padecido un proceso de evolución, por lo que nuestras ideas, preferencias y valores también tienen una filiación evolutiva, lo que quiere decir que se han ido seleccionando a lo largo de milenios en razón a la ventaja que les otorgaba a los individuos. La psicología evolucionista estudia de qué modo han ido surgiendo estas adaptaciones que están presentes en la actualidad:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2016/05/importancia-de-la-evolucion-en.html

De este modo intenta explicar la razón de ser de sentimientos como el asco:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2012/10/psicologia-del-asco.html

o del orgullo:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2016/06/psicologia-evolucionista-del-orgullo.html

o las demás emociones:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2012/09/introduccion-la-evolucion-de-las.html

o trata de explicar por qué compramos artículos de lujo:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2015/11/por-que-compramos-cosas-que-no.html

Por qué los padres y los hijos siempre tienen conflictos.

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2014/07/la-cara-oculta-de-las-relaciones.html

https://girocognitivo.wordpress.com/2012/01/24/el-conflicto-entre-padres-e-hijos-esta-en-los-genes/

o por qué usamos tacones:

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2013/03/la-lordosis-sexual-y-los-tacones.html

 

EL POLIMORFISMO HUMANO

Desde el punto de vista genético, el Homo Sapiens es de las especies que presentan menos variabilidad.  Hay más diferencias genéticas entre los chimpancés, por ejemplo, que entre los seres humanos, aunque lo superamos con mucho en número. La razón es que nuestros ancestros pasaron por un cuello de botella de población hace relativamente poco tiempo (hace unos 100.000 años) y se redujeron en un pequeño número de individuos. Todos los humanos actuales somos descendientes de ellos. Desde el punto de vista biológico, somos familiares cercanos.

A pesar de ello hay que explicar el polimorfismo de la especie humana. Para evitar connotaciones negativas los científicos prefieren utilizar el término “población” al de “raza”. Una población es cualquier grupo de gente cuyos miembros se cruzan entre ellos con más frecuencia y que muestran frecuencias génicas diferentes cuando se comparan con los grupos vecinos. Estos genes originan características diferentes: la forma del cabello, el color de los ojos, la cantidad de vello en el cuerpo,  el grosor de los labios o la forma de la nariz.

El hecho de que hablemos de frecuencias génicas muestra el sinsentido de pensar que hay una especie de arquetipo racial. Dentro de una población como la europea, por ejemplo,  el tono de la piel, el color del cabello o el grupo sanguíneo varía entre ellos tanto como entre otros entre los africanos: las razas no son compartimentos estancos, sino que la especie humana forma una especie de continuo. Pretender que hay unas pocas razas puras y encasillar a la gente en ellas es un absurdo desde el punto de vista científico.

Los científicos entienden la variación humana y el polimorfismo como una adaptación. Un ejemplo de polimorfismo humano es la deficiencia de lactasa. La capacidad de digerir leche depende de la capacidad de producir esta enzima que descompone la lactosa de la leche en azúcares más simples. La mayoría de los humanos pierde esta capacidad al alcanzar la madurez; sin embargo, en poblaciones (como en el caso de los europeos) donde la leche líquida es la principal fuente de calcio, la selección hacia los adultos que podían disponer de suficiente lactasa fue intensa. Hay más ejemplos: el clima también pudo influir en la forma corporal: la figura generalmente rechoncha de los esquimales puede considerarse una adaptación al frío mientras que los altos y delgados africanos nilóticos viven en regiones de calor seco intenso, debido a que su forma corporal es más adecuada para evacuar el calor.

Más adelante volveremos a este tema mostrando cómo según algunos autores las adaptaciones al entorno han seleccionado rasgos genéticos que tienen que ver con nuestro carácter, nuestra moralidad o nuestra sociología.

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