Afirman que la realidad puede ser entendida y explicada a partir una instancia superior que dé razón de ella, es decir, recurren a otro plano de la realidad para explicar aquella que se conoce por los sentidos. Dos ejemplos muy distintos de este tipo de metafísica son las de Aristóteles y Hume.

David Hume (1711-1776) Está considerado como el principal representante de la Ilustración británica. El punto de partida de la filosofía de Hume es el reconocimiento del descrédito de la filosofía y su objetivo es doble:

  1. proporcionar un fundamento seguro a las demás ciencias;
  2. elaborar una filosofía entendida como ciencia de la naturaleza humana.

Según Hume “el único fundamento sólido que podemos dar a la ciencia debe consistir en la experiencia y en la observación”.

La teoría del conocimiento de Hume es un empirismo radical. Distingue dos clases de objetos de conocimiento: las relaciones de ideas y las cuestiones de hecho.

  • Las relaciones de ideas son las proposiciones de la geometría, del álgebra y de la aritmética la las que se llega por el solo razonamiento sin necesidad de la experiencia. Son proposiciones necesarias basadas en el principio de no contradicción.
  • Las cuestiones de hecho son las proposiciones cuya validez depende enteramente de los hechos, de la experiencia. La experiencia garantiza su verdad. Son las únicas que proporcionan conocimiento sobre la realidad.

Los contenidos de la mente son las percepciones. Las percepciones son o impresiones o ideas. Las impresiones son los datos de la experiencia presente o actual (sensaciones, emociones, pasiones). Las impresiones se clasifican en impresiones de sensación (experiencia externa: datos de los sentidos internos) e impresiones de reflexión (experiencia interna: datos de los sentidos internos). Mediante ellas conocemos las cualidades de los objetos.

Las ideas son las huellas dejadas por las impresiones una vez que éstas han desaparecido. Las ideas son imágenes debilitadas de las impresiones. Las ideas proceden y se derivan de las impresiones. Las impresiones causan las ideas.

La imaginación y la memoria se encargan de que las impresiones reaparezcan de nuevo en la mente como ideas. La imaginación asocia las ideas según unos principios o leyes de asociación. Las leyes de asociación de las ideas son tres: ley de semejanza, ley de contigüidad espacio-temporal y ley de causa-efecto.

La diferencia entre las impresiones y las ideas es sólo de grado o intensidad: las impresiones son más vivas y fuertes que las ideas. El criterio de validez del conocimiento (ideas legítimas): son ideas válidas aquellas en las que es posible señalar las impresiones de las que se derivan.

Las principales implicaciones metafísicas del empirismo radical de Hume son la negación de la objetividad del principio de causalidad y de la substancia:

1/ Crítica del principio de causalidad

El principio de causalidad afirma que todo lo que empieza a existir tiene una causa de su existencia o, dicho de otro modo, todo efecto tiene una causa. Dicho principio no es una relación de ideas ya que no se reduce al principio de no contradicción ya que el efecto no está contenido en la causa. Sólo la experiencia nos informa sobre las causas y los efectos. La experiencia no nos muestra que una determinada causa produce un determinado efecto, lo único de lo que la experiencia informa es que ciertos hechos se dan en una conjunción constante, que a cierto hecho le sucede regularmente otro. Es esta conjunción la que hace que al primer hecho le llamemos causa y al segundo efecto. Así, no existe conexión necesaria entre una causa y su correspondiente efecto; sin embargo, esperamos en el futuro efectos semejantes a los experimentados en el pasado. El fundamento de esa tendencia se encuentra en un principio de la naturaleza humana: el hábito o costumbre. Ninguna inferencia sobre hechos se funda en el razonamiento sino en la costumbre. La costumbre no produce conocimiento sino creencia, un acto del sentimiento y no de la razón. De los hechos que trascienden la experiencia inmediata no hay conocimiento cierto sino sólo probable.

2/ Crítica de la idea de substancia

No hay impresión de la idea de substancia (lo que existe por sí mismo) por tanto, la idea de substancia carece de fundamento. La substancia no es más que un conjunto de ideas simples unidas por la imaginación y al que asignamos un nombre.

Lo real consiste en una multiplicidad de fenómenos sin que podamos conocer si existe o no una substancia que sirva de sujeto a esas percepciones (fenomenismo). La substancia material y la substancia alma o yo son ficciones de la imaginación.

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