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Hemos empezado el curso hablando de cómo se originó la filosofía separándose del pensamiento mítico. Luego la hemos distinguido de la religión, que se basa en la autoridad, la tradición y la revelación, y de la ciencia, que opera con el método experimental.

Por cierto, también dijimos que la tarea de la filosofía es la búsqueda de sentido. Ser filósofo es intentar encontrar sentido donde habitualmente solo vemos cosas. Para encontrar sentido a las cosas los filósofos se hacen preguntas. Muchas veces estas preguntas son de un tipo especial; de esas que nos solemos hacernos, porque si nos las hacemos ya tenemos tarea para darle vueltas a la cabeza.  Preguntas raras.

Una de estas preguntas es “¿Qué es la realidad?”. Normalmente la respuesta es simple. Decimos algo así como “la realidad es lo que pasa”, “la realidad es lo que hay”.  Lo malo es que estas respuestas son insatisfactorias. Son circulares. Intuimos que si se las diésemos a alguien que no tuviese ni idea de lo que es la realidad, no se aclararía lo más mínimo.

Una posible respuesta, más arriesgada, podría ser; la realidad es lo que sale por televisión. Es increíble la cantidad de gente que cree en eso.  Sobre todo desde que a la televisión le ha dado por hacer realitys. ¿Qué pensáis de ese tema?

Bueno. Olvidémonos (por ahora) de estas cosas. Tradicionalmente la filosofía ha dado tres respuestas a eso de que es la realidad. Vamos a verlas.

1/ Para el realismo la realidad es lo que aparece ante nuestros sentidos y expresamos con nuestro lenguaje. La idea es, por ejemplo, que si yo veo una mesa verde es porque en el mundo hay una mesa verde. Punto pelota.

Esta idea es lo más natural. Es la creencia metafísica de la mayoría de la gente la mayoría del tiempo.  Pero la verdad es que si lo piensas bien tiene bastantes problemas. ¿Qué significa que la mesa es verde? ¿Ese verde está en mi ojo o en la mesa? Parece sensato admitir que un supuesto extraterrestre tal vez vería la mesa muy distinta a mí. Igual no veía ni la mesa.

Bueno. Para salir del realismo ingenuo, algunos filósofos han abogado por el idealismo.

2/ El idealismo es pensar algo así: de acuerdo, no podemos decir que la mesa sea verde. No podemos ni siquiera decir que exista una mesa.  De lo único que podemos estar seguros es de que en nuestro pensamiento hay una mesa verde, de que tenemos en la cabeza la idea de una mesa.

Para el idealista, lo que existe es lo que está en mi cabeza. Existir significa, simplificando, estar en el pensamiento. Para un idealista radical, como Berkeley, sería perfectamente posible que en el mundo solo exista yo.  A fin de cuentas, lo que llamamos realidad son solo esto; ideas en mi cabeza. A esta creencia de idealismo radical se le llama solipsismo.

¿Qué os parecería que el mundo (todo lo que hay en el universo) fuesen solo ideas en mi imaginación? Un solipsista pensaría algo como: si yo no existo, deja de existir el mundo.

Hay un documental muy interesante qué explica qué pasaría en la Tierra si nosotros los seres humanos dejáramos ahora mismo de existir. Merece la pena, es interesante verlo:

3/ La tercera posición metafísica tradicional es la del realismo crítico. A diferencia del idealista, el realista crítico no cree que no exista la realidad. Pero a diferencia del realista ingenuo, no cree que la realidad sea como nos parece. El realista critico diría que hay algo, pero no “una mesa verde”.

El realismo crítico insiste en que hay muchas formas de afrontar la realidad. La mesa verde, por ejemplo, podría ser desde otro punto de vista un conjunto de átomos (u otra cosa,  quién sabe que…).

Lo que pasa es que los seres humanos tenemos nuestra forma propia de ver la realidad. Es una forma entre varias, pero es la nuestra. Por ejemplo, no podemos pensar cosas fuera del espacio, del tiempo, de la idea de causa.  Tratad de imaginar cómo era el universo antes del big bang. Enseguida nos hacemos las preguntas ¿Qué había?  ¿Dónde? ¿Cuánto tiempo pasó hasta que se creó el Universo? ¿Y por qué pasó? Esas preguntas, antes de la creación del Universo, no tienen sentido.  Pero no podemos evitar hacérnoslas. Es nuestra forma de pensar.

El realismo crítico insiste en que imponemos nuestra forma de pensar a los contenidos de la realidad.  La realidad no tiene una forma definida,  sino que nosotros la conformamos (le damos forma) de determinada manera.

La sabiduría popular dice a menudo que “todo es según el color del cristal con que se mira”.  O la vieja cuestión de si ves el vaso medio lleno o medio vacío. La discusión sobre cómo está el vaso puede  llegar a ser infinita, pero esta ilustración quizá os dé una buena idea de cómo resolverla.

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Para ilustrar esta idea, aquí tenemos ejemplos de ambigüedades perceptivas.

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¿Un cubo en una esquina, o una figura con una oquedad?

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¿Qué es la figura del centro? ¿Una cifra o una letra? ¿Qué veis aquí?

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Es sintomático que nuestro cerebro se niegue a ver las cosas, aunque sepamos la verdad del asunto. Fijaos en esta ilusión:

Que nuestra experiencia determina lo que vemos lo puede ilustrar la siguiente ilusión. Las personas mayores ven aquí una pareja abrazándose… Pero para los niños, son más bien una manada de delfines.

pareja

Un fenómeno visual alucinante son los estereogramas. ¿Quién consigue ver la vaca?

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Es relativamente frecuente ver ilusiones visuales. Pero no solo el ojo nos sorprende. Aquí os pongo una ilusión auditiva que estudio la experta Diana Deutsch.

La idea es que, si:

1-escuchamos solamente las primeras frases del discurso de la chica, no encontramos nada raro en él, (aparte, claro de que habla en inglés), pero si

2- escuchamos todo el discurso hasta el final, con esas repeticiones como de disco rayado, y

3- volvemos a escucharlo desde el inicio, nos parecerá que la chica está cantando eso de sometimes behaves so strangely.

Id paso a paso y me contáis. Aquí os dejo el enlace:

http://philomel.com/phantom_words/play.php?fname=Track_22&s=0

Esto es un efecto muy interesante. Se utiliza con frecuencia en el rap (¡pensad en esos ritmillos!) o en el jazz.

Más ilusiones sonoras en el siguiente enlace:

http://philomel.com/phantom_words/

 Todos estos ejemplos, ciertamente, son psicológicos  y no metafísicos  Pero nos pueden servir para ilustrar qué es eso que hemos llamado realismo crítico. La idea es siempre que nosotros aplicamos nuestra forma de ver las cosas a la realidad, y esto significa que no hay una realidad objetiva ahí fuera, sino que lo que llamamos realidad es una mezcla de las dos cosas: el Yo que piensa y el mundo que es.

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PREGUNTAS DE REPASO

1/ ¿Qué es el realismo ingenuo? ¿Qué se puede objetar al realismo ingenuo?

2/ ¿Qué es el idealismo? ¿Qué es el solipsismo?

3/ ¿Qué es el realismo crítico?

4/ ¿Qué significa que los ejemplos sobre la percepción anteriormente expuestos son “psicológicos, no metafísicos”? ¿Qué es la metafísica?

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ACTIVIDADES

1/ Haz un comentario crítico del siguiente artículo de Enric González:

REALIDAD

 Hay preguntas que no conviene hacerse. Pongamos como ejemplo una de las peores: ¿qué es la realidad? Si nos la planteamos en serio, no haremos otra cosa en la vida que darle vueltas. La mejor respuesta acaba siendo la más simple, algo así como “lo que pasa”, y ya está. ¿No le gusta? En ese caso métase en honduras: partículas subatómicas que chocan entre sí, galaxias que nacen y mueren, soles que implosionan: ahí tiene un poco de realidad, para empezar.

 Decida lo que decida, no la busque en televisión. La cámara y todo lo que lleva detrás (productores, guionistas, maquilladores, técnicos, bocadillos, botiquines, delegados y un largo etcétera) alteran la realidad, como la altera el observador en el ámbito cuántico: lo que toca la televisión se convierte en reality, producto de escasa relación con lo real.

 Hay quien se queja de que Perdidos en la tribu (Cuatro) no sea “real”. Se trata de una queja muy respetable, aunque fundada en hipótesis endebles. Veamos: una productora se desplaza a una remota aldea africana o asiática cuyos habitantes apenas conocen humanos blancos, convence a las fuerzas vivas locales de que les interesa alojar un rodaje, firma contratos, emplea ayudantes, pacta un guión con todos cuantos participan, paga, se establece y empieza a trabajar. ¿No captan ahí la sombra de una contradicción? ¿Creen que una empresa va a arriesgar su dinero si no existen en el lugar unas mínimas garantías de seriedad comercial?

 Evidentemente, las reglas de Perdidos en la tribu son las reglas televisivas: todo se convierte en plató, todo el mundo es personaje, todo responde a un guión. Todo está arreglado, en fin, para que parezca real, sin serlo. ¿Alguien espera, en serio, que el brujo de la tribu se coma a un concursante?

 El que quiera realidad de la buena, más real aún que las partículas subatómicas, que eche un vistazo a su cuenta corriente. Descubrirá que el mundo real ofrece auténticas maravillas: hipotecas que suben cuando los tipos de interés se arrastran por el suelo, comisiones llenas de fantasía, pura poesía hermética en letra pequeña… No es agradable, ¿verdad? Pues para eso está la televisión, para olvidarse un rato de lo otro.

2/ ¿Qué opinas de los reality shows como Gran Hermano, Hombres y Mujeres, Peking Express, La voz…? ¿Te parece que reflejan la realidad? ¿Por qué crees que los ve tanta gente?

3/ Si un árbol cae en mitad del bosque y no hay nadie para escucharlo ¿hace ruido?  Si los seres humanos desaparecieran por completo ¿Dejaría de existir el mundo? ¿Por qué?

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